Oporto
Oporto es una ciudad para disfrutar, con un encanto muy especial. No es sitio para hacer grandes visitas, esperar un conjunto monumental espectacular o para visitar mil y un museos. Es pequeña y acogedora, con su conglomerado de casas de vivos y variados colores, apiñadas junto al rio Duero. Éste es el eje y el encanto de la ciudad.

Pasear por la margen de las bodegas, sentarse junto a la orilla del Duero, disfrutando con la puesta de sol sobre la empinada ciudad que se proyecta en la orilla opuesta, degustar unos vinos y un bacalao, o tomarse una francesiña hace de Oporto un lugar idílico y romántico en el que simplemente estar y del que disfrutar.

El atardecer es francamente imprescindible, y el paseo por el casco viejo, con sus calles empedradas, su tumulto y su vitalidad algo muy recomendable.

Puede accederse fácilmente a la ciudad desde España, las comunicaciones son buenas y moverse por la ciudad es sencillo y barato. Una estancia de tres días es más que suficiente para empaparte del ambiente de la ciudad.
El paseo en barco por el Duero puede ser una buena alternativa, aunque sigo recomendando el paseo por la orilla de las bodegas. Para los amantes de la playa, la zona próxima a oporto no resulta muy grata, con playas azotadas por vientos atlánticos y mar revuelto. Otra opción recomendable es coger los autobuses turísticos. Existen tres rutas, que te permiten obtener una visión completa de la ciudad en relativamente un corto espacio de tiempo.

Como conclusión, Oporto tiene un encanto que la hace única para desconectar y enriquecer los sentidos.








Comentarios sobre Oporto
Oporto, ciudad con encanto!